Autoría y ética en las publicaciones

authorHace unos días una compañera que quería mandar un manuscrito a una revista me preguntó sobre cómo debía tratar el tema de los autores y los coautores de su trabajo. Dado que sobre este tema solamente tengo nociones decidí documentarme un poco y en esta entrada voy a intentar plasmar parte de las reflexiones que me han surgido al respecto de este tema.

El International Commitee of Medical Journals Editors (ICMJE) establece unos criterios para reconocer quién es y quién no es autor de un trabajo de investigación, que según esta institución debe cumplir los siguientes requisitos (todos ellos).

  1. Contribución sustancial en la concepción o diseño del trabajo; o la adquisición, análisis o interpretación de los datos.
  2. Redacción del trabajo o revisión crítica del mismo.
  3. Aprobación final de la versión que será publicada.
  4. Asumir la responsabilidad de cualquier cuestión derivada del trabajo, y de que el trabajo se ha realizado de forma adecuada.

En principio cumplir los cuatro criterios parece muy complejo, pero si lo miramos despacio podemos ver que es factible; El primer punto es el fundamental, es la llave, cualquiera que quiera ser considerado autor de una trabajo tiene que haber diseñado, recogido datos, analizado los mismos o interpretado los resultados. El tema complicado parece que vendría después, ya que lo de redactar y corregir y tal. Yo me pregunto, si una compañera ha pasado unas encuestas para mi estudio, ¿tengo que considerarla autora? la respuesta está clara, no, recoger los datos no te hace autor, eso si, te hace subsidiario del derecho de que se te permita participar en las demás fases, de redacción, corrección y aprobación, me da acceso al equipo investigador. La ICMJE lo dice claro: […]”All individuals who meet the first criterion should have the opportunity to participate in the review, drafting, and final approval of the manuscript.”[…]

Todos hemos recogido datos en alguna ocasión para investigaciones de terceros, y generalmente no hemos vuelto a saber nada de esos datos, mal, muy mal… pero ¿cuántas veces lo hemos hecho nosotros? (El que esté libre de pecado…)

Pero en esto de las publicaciones en revistas científicas hay muchos aspectos a considerar. En primer lugar tenemos que reconocer que publicar es una competición, es un objetivo por encima del contenido de las publicaciones, lo importante es tener el nombre en el artículo; Esto se fomenta en todos los niveles, desde los sistemas de citación y los índices de impacto, hasta las propias carreras profesionales de los centros sanitarios y académicos. En segundo lugar la realidad de la ciencia ha cambiado mucho en los últimos años en cuanto a las autorías de las investigaciones.

¿Investigación individual o en equipo?

El otro día en un curso le explicaba a la audiencia que cuando veo un artículo de investigación firmado por una sola persona muchas veces me abstengo de leerlo, porque o bien es un mal trabajo de investigación (creo que sin equipo no se puede investigar en condiciones) o bien el autor no ha sabido reconocer el trabajo de quienes han hecho posible el trabajo; Lo curioso es que si retrocedemos en el tiempo podemos ver que lo normal hasta hace no más de 30 años era que las investigaciones las firmase un solo autor o un grupo muy limitado de dos o tres autores. Si busco en el Pubmed a mis admirados William Silverman y Virginia Apgar y retrocedo hasta sus primeras publicaciones me encuentro con auténticos monólogos.

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Si avanzamos un poco en el tiempo y nos vamos a primeros de los 80 podemos encontrarnos con un momento histórico para la ciencia, la carrera entre Gallo y Montagnier por descubrir el agente que causaba el SIDA. Los artículos de esa época ya no se parecen en nada a los monólogos de los 50-60.

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Parece muy ridículo que en una época en la que la investigación se hace en grupo nos encontremos con limitaciones en cuanto a las autorías, ¿alguien se imagina el artículo anterior firmado solamente por 6 autores? ¿Sería creible? ¿sospechariamos que han dejado atrás a un ejército de becarios? Pero no es menos absurdo que los empleadores impongan a los investigadores la ley de la publicación como única forma de avanzar en la carrera profesional, sin duda esta forma de pensar es heredera de otros tiempos en los que la preeminencia de genios aislados era lo que hacía avanzar la ciencia.

¿Qué tenemos que hacer entonces sobre este tema? ¿a quién tenemos que poner como autor?

Autores invitados y autores fantasma

Las recomendaciones del ICMJE dejan claro lo que para ellos es un autor, ya he planteado que ese sistema (que es el que hay) no parece muy acorde a la fórmula de producción científica actual, donde “contribución significativa” es un término muy difuso, y en el que, dada la limitación de “huecos” para autores hay que hacer una minuciosa selección de los que han contribuido. Podríamos imaginarnos una conversación entre los dos investigadores principales (IP) de un hipotético estudio:

  • IP1: ¿Ponemos al estadístico del hospital que nos ha hecho el análisis de los datos o ponemos a la enfermera que ha recogido 150 encuestas en su consulta?
  • IP2: ¿La enfermera tiene PhD?
  • IP1: No
  • IP2: Pues al estadístico

Porque hay una cuestión que no debemos olvidar, queremos que nuestro artículo sea leído, releído y sobre todo, citado, ya que la única forma de que haber publicado realmente llegue a empujar nuestra carrera profesional es esa, publicar y ser citado. Y la titulación o el “crédito” de los autores va a ser fundamental para que el lector “se crea” nuestros resultados. Esto hace que, en (muchas) ocasiones, firma gente que no debería firmar y algunos que deberían firmar no firman.

Este es el concepto de autor fantasma y autor invitado.

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Un autor fantasma es aquel cuya contribución a la elaboración del trabajo le hace subsidiario de ser autor del mismo pero que no firma el artículo, yo amplío esa definición añadiendo a aquellas personas que han hecho una contribución sustancial al trabajo pero que no se les ha dado la oportunidad de participar en la redacción y revisión del manuscrito (requisitos 2 y 3 del ICMJE) negándoseles de esta forma la posibilidad de ser considerados autores.

Un autor invitado es aquel que firma el artículo sin haber realizado ninguna contribución al mismo, lo podríamos llamar artista invitado, actor secundario Bob, testaferro… Generalmente es alguien que con sólo mencionar su apellido se abren las nubes y suenan las trompetas de los ángeles, por ejemplo el jefe de servicio, un médico adjunto reconocido en el tema y otros ejemplos, las enfermeras no solemos ser artistas invitados en las publicaciones, puede que sea por que nuestra ética es mayor… o porque no nos invitan. No quiero cerrar el tema de los artistas invitados sin anotar una cosa, si ya está mal utilizar artistas invitados mucho peor es ponerles en la última posición de un artículo, ahora veremos porqué.

Posición relativa

Esto es un clásico, “tienes que poner al jefe de último”, y es un grandísimo error, todo está calculado, cada posición tiene su papel y es un aspecto de las agencias de evaluación, tanto docentes como en investigación, tienen en cuenta.

Por lo general el investigador que figura como primer autor es el que más a trabajado, aquel cuyo esfuerzo ha sido el más importante, por lo general será la persona que haya preparado los borradores del manuscrito y ha ido incorporando las diferentes correcciones. Si existe un investigador senior que ha dirigido el trabajo o que se ha responsabilizado del protocolo de investigación ocupará la última posición. El autor que se responsabiliza del contacto editorial y de las futuras comunicaciones (réplicas, comentarios…) será el autor de correspondencia; Un error habitual es dar por hecho que el primer autor tiene que ser el autor de correspondencia, no es así, puede ser cualquier otro autor. El resto de autores se pueden colocar incluso por orden alfabético entre esas dos posiciones de primer y último.

¿Tiene aplicación práctica esto de la posición de los autores? Pues si, si vas a pedir una beca de investigación tendrán en cuenta tus publicaciones como primer autor, que avalan tu iniciativa investigadora. Si vas a pedir becas para contratar personal para tu equipo de investigador tendrán en cuenta tus publicaciones como último autor o como autor de correspondencia, que demuestran que eres senior y que diriges equipos.

Consejo final

Si participáis en alguna investigación recogiendo datos no tengáis miedo a decirle a los investigadores que os queréis unir a su equipo e involucraros en el resto de proceso, si pasan de vosotros… pues no recojáis datos, o denunciarlo al comité de ética e investigación clínica de vuestro centro.

Investigar es una de nuestra funciones como enfermeras, recoger datos durante nuestra jornada de trabajo creo que está dentro de nuestras funciones, pero tenemos que tener la oportunidad de obtener los beneficios que se desprenden de esa actividad.

No permitáis que no se reconozca vuestro trabajo.

Espero que esta entrada os sea de utilidad.

 

Bibliografía

  • Schofferman, J., Wetzel, F. T., & Bono, C. (2015). Ghost and guest authors: You can’t always trust who you read. Pain Medicine, 16(3), 416-420.
  • Resnik, D. B., Tyler, A. M., Black, J. R., & Kissling, G. (2015). Authorship policies of scientific journals. Journal of medical ethics, medethics-2015.

 

 

 

 

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