El método científico es el único camino para la investigación enfermera

6735929719_fa64ccda8f_oCon esta lapidaria afirmación titulaba una editorial del Journal of advanced nursing (JAN) el profesor Roger Watson en 2003. Ahora bien, por qué meterme en este berenjenal de la cualitativa frente a la cuantitativa… pues porque a raíz de una entrada anterior sobre la importancia de elegir una u otra metodología, o ambas, he recibido algunos comentarios en redes sociales que me hacen ver que es un tema “caliente”, y me gusta que las cosas puedan ser analizadas con la mayor parte de los elementos que las componen sobre la mesa, este es un tema muy cromático del que merece la pena leer, descubrir, conocer diferentes aproximaciones y estar dispuesto a cambiar de punto de vista.

Un lector apresurado podría dejar de leer ahora mismo este artículo, o podría empezar a juzgar al tal Watson como desconocedor de la enfermería, de sus características definitorias como disciplina, de su campo de conocimiento… pero yo recomendaría una lectura más sosegada, ya que que “el tal” Watson no es ningún iletrado, en su perfil de la universidad de Ull tiene tantas siglas (RN, PhD…) que la pantalla del ordenador cambia automáticamente de resolución para que puedas leerlas todas en la pantalla. Tiene más de 500 publicaciones y además es el editor jefe de JAN, una de las revistas de enfermería más importante del planeta.

Esa incendiaria editorial no tardó en encontrar respuesta en los siguientes número de la misma revista con diferentes comentarios realizados por otros autores a los que tampoco podríamos definir como iletrados. Finalmente, para cerrar el círculo, estas respuestas también fueron contestadas por un cuarto autor, otro al que merece la pena leer dos o tres veces antes de intentar siquiera hacerse una idea propia sobre lo sucedido en esa académica discusión. Sobre esa polémica quiero centrar este artículo.

Scientific methods are the only credible way forward for nursing research (Watson 2003)

Para empezar cabe decir que esta editorial no es del todo original, ya que está basada en una exposición del autor en un debate del colegio de enfermeras del Reino Unido sobre una moción con ese mismo título, creo que no escapa a nadie que Watson, en todo momento, tenía la intención de situarse en una posición extrema del debate. Todo el texto se podría resumir en un alegato a favor del método científico como único método válido para investigar, los argumentos para defender esta postura son, entre otros los siguientes.

Roger Watson

 

[…]”Science rests upon the ability to measure. Measurement is the antidote to subjectivity […] Therefore, all forms of research involving subjectivity – such as phenomenology, grounded theory and ethnography – are not scientific.”[…]

La verdad es que en los dos primeros párrafos ya empieza fuerte el artículo. Para el autor la ciencia se fundamenta en la capacidad de medir los fenómenos, y son las medidas, los datos, los que constituyen un antídoto para lo subjetivo, que es sin duda alguna el enemigo de la ciencia. ¿Queremos ciencia enfermera? pues tiene que ser objetiva. Para comprobar si un método determinado es científico o no Watson enumera tres características definitorias, que sea explicable, repetible y, potencialmente, replicable. Sobre estas tres características reconoce que las metodologías cualitativas son explicables, pero que no son repetibles ni replicables en cuanto a resultados. Sobre las medidas, sobre los datos, apunta que tienen que ser fiables y válidos, concretando que la validez de los resultados descansa en la fiabilidad con la que han sido obtenidos. De nuevo hace un duro ataque a los resultados obtenidos mediante métodos cualitativos, afirmando que no pueden ser válidos porque los métodos no son fiables, después de leer el largo párrafo que dedica a este particular tengo que decir que es el más flojo del artículo y que su argumento en este caso es muy flojo.

Sobre la cuestión de la subjetividad Watson reconoce que un cierto grado de subjetividad es útil, ya que “estimula los debates y conduce a nuevos espacios de duda”, pero ataca duramente a los investigadores cualitativos, reprochándoles que “Se glorifican de su propia subjetividad”, y que “los resultados cualitativos se aceptan sin ser cuestionados”. Para el autor “no hay nada más peligros que la propia opinión del investigador, sobre todo si no es controlada por una metodología objetiva, fiable y válida”.

Sin duda el momento más glorioso del artículo es un ejemplo en el que no se hasta que punto quiere situar el debate en un extremo casi ridículo, o es que el propio autor quiere darle un toque de humor a sus argumentos; Plantea que la investigación cualitativa, para conocer el resultado de un partido de futbol investigando sobre la felices que están los espectadores en vez de medir el número de goles. Medir el número de goles nos da el resultado del encuentro de forma instantánea, mucho antes de que el investigador “no-científico” alcance el “Nirvana de la saturación”.

El final del artículo es más sosegado, Watson reconoce que existen espacios para la investigación cualitativa, por ejemplo puede decirnos cómo es el sufrimiento, pero no como aliviarlo. Frente a la investigación positiva, que dura enfermedades, la cualitativa nos enseña nuevas formas de entender la experiencia de la enfermedad.  El alegato final merece la pena transcribirlo sin retocar.

[…]”What applies to other fields of investigation involving human subjects – medicine, psychology and sociology, where the scientific methos has served us well – applies equally well to nursing. We must not set ourselves aside, we must compete for our place at the high table of credibility[…]”

Las respuestas a la polémica (Draper 2003, Payne 2003)

Jan Draper

Sheila Payne

Las respuestas a la incendiaria editorial vinieron enseguida de la mano de Jan y Peter Draper, por una banda, y del equipo de la Universidad de Sheffield encabezado por Sheila Payne.

Las dos respuestas publicadas en JAN son bastante complementarias y aportan una serie de argumentos a favor de la investigación cualitativa en respuesta a Watson. Paso a enumerar los principales conceptos:

Sobre la definición de ciencia: Watson planteaba como difícil de encontrar una disciplina científica que no aplicara métodos de medida objetivos, los autores de las réplicas enumeran entre otras la poesía, la teología, la ética, la filosofía, como disciplinas que no utilizan el método científico para analizar sus respectivos ámbitos de conocimiento. “La cuestión es que hay muchas formas diferentes de conocer sobre el mundo. Cuantificar es una forma entre otras, pero no hay razón, en principio, para que sea valorada como una forma sobre las otras”. Payne y sus colegas van más allá y plantean que la ciencia es tan solo una forma de ver el mundo, uno de los paradigmas o sistemas de creencias que nos permiten conocer la realidad. Si bien alaban los éxitos de la ciencia en conseguir un mundo mejor, nos recuerdan que otros sistemas de pensamiento como el cristianismo o el Islam también han permitido el avance de la humanidad.

Sobre la subjetividad: Los Draper alegan que la subjetividad es una posición más auténtica que la objetividad de la ciencia positiva que niega cualquier atisbo de subjetividad en sus métodos, ya que, según ellos, la investigación nunca puede separarse de la influencia del investigador. “Este es el engaño el positivismo, que no reconoce la visión limitada que es, debido a que está legitimado por sí mismo por la ideología de la visión pura de la realidad”. El equipo de Payne dice lo mismo pero bajo el paraguas de los valores, para estos autores la investigación no puede separarse de los valores del investigador.

Sobre la cuestión de qué metodología debe utilizarse: Las respuestas en este caso son muy poco atrevidas, una pena; Reivindican que hay espacio para todos y que la metodología debe adecuarse a la pregunta de investigación, ¿sensato? si, ¿atrevido? no, en un debate con el nivel que empieza Watson las respuestas deberían estar a la altura. En mi opinión los autores de las respuestas a Watson han querido situarse en una posición moderada para llevarse la razón, ya que todos sabemos que las posturas extremas generan más rechazo de la audiencia. La respuesta de Payne pretende enriquecer el tema citando un artículo de la literatura médica publicado en el British Medical Journal en el que “se confirma la relevancia y la importancia de un rango de metodologías”.

El cuarto hombre (Paley 2004)

John Paley

Varios números de JAN más tarde aparece una cuarta voz en el debate, una voz que ha dejado posar el tema, que lo ha meditado y que entonces sacude con fuerza a todos los anteriores. Esa voz es la que John Paley. John Paley es un profesor de enfermería bastante bien reconocido en el ámbito de la filosofía y de la ética, ha escrito decenas de artículos sobre filosofía enfermera, y sobre un artículo suyo sobre el análisis del concepto se basan las recomendaciones de la JAN para la publicación de este tipo de artículos, vamos, que no se le puede acusar de ser positivista.

La primera nos la da en la frente con la primera frase de su artículo: “Las respuestas a la editorial de Roger Watson son muy predecible, repletas de mitos y falacias familiares”, esto si que es un zasca, y es que el artículo de Paley es un zasca constante a las respuestas, no a la editorial de Watson. Durante todo el texto Paley arremete contra las críticas al positivismo, de alguna forma les achaca que utilicen argumentos tan flojos.

Paley nos sugiere cambiar el punto de vista de la editorial de Watson y descubrir que lo que critica este autor es la cuestión del error en la investigación, cuestión que los siguientes autores evitan tratar por cualquier forma. Paley explica que la historia de la ciencia no ha sido descubrir nuevos métodos para medir sino nuevos métodos para detectar errores, a lo largo del desarrollo de la ciencia nuevas fuentes de error han sido descubiertas y, paralelamente, se han desarrollado nuevos métodos para detectar y evitar esos errores. Esto queda claro si nos paramos a mirar lo que hacemos en el contraste de hipótesis. Partiendo de una hipótesis construimos una hipótesis nula y aplicamos todos los métodos para examinar esa hipótesis, para detectar el error, en el caso de no hacerlo tomamos como buena nuestra hipótesis de investigación. Para Paley los investigadores cualitativos afrontan la cuestión del error ignorándola.

Discusión

En mi opinión el artículo de Watson es altamente incendiario, y se sitúa a propósito en una posición extrema para abrir la visión en el debate sobre la investigación en enfermería, las respuestas al mismo aportadas por Draper y Payne no están a la altura y vuelven a situar en debate en el término medio que, en mi opinión, no aportan nada. Paley da la sensación de enfadarse con estas respuestas por tibias y poco detalladas, y coloca sobre la mesa la cuestión de error.

Yo no creo que la metodología cualitativa no sea capaz de detectar errores, aislarlos de los resultados y llegar a conclusiones ciertas, yo no creo que la investigación cualitativa no sea capaz de demostrar hipótesis, pero coincido con Paley en una cosa, en la tibiedad de las enfermeras al enfrentarnos a la investigación, y en la simplicidad de las enfermeras al decantarnos por la investigación cualitativa, lamentablemente elegimos ésta por que nos parece que es más fácil… y no es así. Conozco buenos investigadores en los dos lados del campo de batalla, e incluso conozco alguno que se mueve como pez en el agua en ambos lados, pero conozco más malos investigadores en el lado de la cualitativa que en el que la cuantitativa.

La cuestión es que a las enfermeras la cuantitativa nos asusta, la asimilamos con “ciencia de médicos” y sacamos todos nuestros complejos para evitar esta metodología, en cambio vemos la cualitativa y pensamos en “ciencia de antropólogos y psicólogos” y con estos si que estamos dispuestos a medirnos. Partimos de la premisa de siempre, las cosas de médicos son más. Gravísimo error de cálculo.

Cualquiera puede medir, las herramientas para llevar a cabo investigación cuantitativa son accesibles, conocidas, populares; Podemos hacer estadística con el excel, existen programas gratuitos como el PSPP o el R que, con unos tutoriales y un poco de dedicación, nos permiten hacer cosas básicas en estadística sin problemas, en casi todos los hospitales hay un experto en estadística… y no nos engañemos, calcular la media de edad de los pacientes que acuden al servicio de urgencias los días de luna llena es investigación cuantitativa, y para hacer esa investigación no hay que ser Einstein. Pero vemos la cuantitativa, el ensayo clínico, la odds ratio como algo inalcanzable (premisa erronea) y nos decantamos por “las entrevistas” y “las encuestas”, la cualitativa “que la puede hacer cualquiera”. Pues bien, para hacer cualitativa básica basiquísima yo creo que hay que tener un nivel formativo bastante más alto que para hacer cuantitativa básica. Además ¿en qué hospital hay un experto en investigación cualitativa para apoyar a los investigadores? Más aún, ¿en qué universidad existe esa figura? Porque en la universidad hay más gente que sabe cualitativa que en los hospitales, pero no es su función asesorar al resto de investigadores.

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Entiendo a Paley cuando arremete contra las enfermeras cualitativas, “no dais la talla” les está diciendo, “vuestros argumentos son falacias”, y es que en investigación cualitativa nos sentimos cómodos porque no sentimos el aliento de los médicos en nuestras nucas, pero esto nos lleva a relajarnos y a no dar la talla. Cuando una enfermera plantea una pregunta de investigación que requiere mediciones y contraste de hipótesis es capaz de activar los mismos recursos que un médico y es capaz de obtener resultados igual de buenos, pero, pese a que se nos llena la boca con la cualitativa… ¿obtenemos en cualitativa los mismos resultados que otros profesionales?¿Cuántas etnografías enfermeras sobre problemas de salud están a la altura de las que se realizan en otras disciplinas?

Para finalizar me gustaría aportar otro punto al debate. No quiero hablar sobre qué metodología es la más adecuada, por que quiero evitar que caigamos (yo mismo o los comentarios que sigan a esta entrada) en la falacia de “la metodología debe ser acorde a la pregunta de investigación”. Lo que me gustaría poner sobre la mesa es si sabemos cuál es el objeto de la investigación enfermera, cuál es nuestro campo de estudio, en qué ámbito vamos a permitir desarrollarse a la humanidad mediante el ejercicio de la ciencia. ¿Lo tenemos claro? si evitamos el cliché del cuidado ¿podemos definir nuestro objeto de estudio? lanzo esa pregunta, que espero que no tenga una respuesta obvia como la de Draper o Payne, porque las cuestiones importantes merecen respuestas interesantes y complejas.

Bibliografía

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